Pocas cosas pueden resultar más curiosas que ver a un niño de 4 años en un lugar de clima tórrido y ambiente húmedo ir por la calle con saco, corbata y gafas sin cristales. Pues ése fue mi caso. Tenía una colección de sacos, camisas, corbatas y hasta corbatines. Fui el primero de tres hermanos, y por cuatro años único hijo. Tenía que arreglármelas para divertirme solo en mi habitación, en mi espacio, en mi mundo donde sólo yo habitaba. Desde muy niño aprendí a hacer el nudo de la corbata, y más difícil aún, a modificar manualmente ─con hilo y aguja─ mis disfraces y máscaras, que me ponía cualquier día; no tenía que ser Halloween.
Usaba disfraces de Supermán y de El Hombre Araña. Cualquier día era propicio para salir a la calle disfrazado. O con traje de gala. Mi máscara de El Hombre Araña tenía la cara y el cuello completamente cubiertos porque yo la re confeccioné utilizando recortes de telas de varios disfraces. También tenía espejuelos plateados que extraía de gafas de sol de vendedor playero y que de alguna forma le incorporaba. No existía ningún niño con una máscara como la mía.
Desde el principio de mi vida aprendí a estar solo. Aprendí a disfrutar de mi propia compañía. Aprendí a burlarme de mí mismo, a reírme de mis propios chistes y hasta a necesitar de mi inseparable soledad. Ha de ser muy distinto ser el segundo, o el tercero en la línea descendiente; supongo. Recuerdo que a mi primer hermano le ayudaba en cosas como amarrarle los cordones, sujetarle el pantalón o hacerle el lazo de su capa de Robin. Éramos Supermán y Robin. Batman no tenía súper poderes, por eso prefería al de Kryptón.
Pasaron algunos años. Un día recibí de regalo un balón de fútbol Etrusco Líbero, que era una versión amateur del balón Etrusco Único, utilizado en el Mundial de Italia-90; fue un día mágico aquél. Casi sin darme cuenta, sólo un poco después, recibí un diploma que me acreditaba un título universitario que nunca utilicé. En aquel momento tomé mis pocas cosas y me fui del refugio que me habían dado mis padres. Y me encontré otra vez solo, como al principio, en una casa con porche y jardín; en estrato 1.
Aún no sé cuál sea el verdadero sentido de la vida, pero sé que al final de los días lo único que a cualquier persona le queda es su historia. Con todo lo demás se quedará alguien más. Tener una historia que contar, al final de todo, será más valioso que cualquier cosa. Las decisiones importantes que tomé hasta hoy fueron arriesgadas. Me pude equivocar en muchas. Pero tengo una historia, que aún escribo, y que contaré cuando llegue el momento justo.
Es sublime el momento de darse cuenta de que después de todo no somos la gran cosa, porque nos humaniza, y entendemos que aquello que esperamos no tiene por qué llegar necesariamente como lo esperábamos, ni tan fácil, ni tan rápido.
Estoy convencido de que la ecuación que expresa lo que deja en su vida una persona con su historia no es otra que la diferencia entre la risa que dejó en el mundo y la amargura que llevó consigo. Una variable lo involucra todo, la otra sólo al ser, pero son codependientes.
Juan Pablo Díaz
Bogotá, Oct. 2012
@juanpdiazr
Thursday, October 25, 2012
Sunday, October 7, 2012
TARJETA ROJA PARA LOS ÁRBITROS
En la fecha 11 de la Liga Postobón-2, en partido jugado en Bogotá entre Millonarios y Junior, el jugador del equipo barranquillero y la Selección Colombia, Teófilo Gutiérrez, recibió una segunda amonestación y vio la tarjeta roja por supuesta agresión sin pelota al jugador de Millonarios Pedro Franco. La agresión de la que acusaron a ‘Teo’ fue “codazo”. Lo curioso es que para ejecutar un codazo la biomecánica del cuerpo humano exige inclinar el tronco hacia adelante y doblar el antebrazo hacia adentro para que el esfuerzo se logre a través del deltoides posterior, músculo encargado, entre otros esfuerzos físicos, de lanzar el codo hacia atrás. En el video es clarísimo que Teo ni se inclina, ni dobla el antebrazo, y por supuesto no da un codazo a Pedro Franco, que de paso valga decirlo, lo venía provocando ante la mirada complaciente del árbitro, según relató terminado el partido el capitán juniorista Giovanni Hernández.
La segunda hipótesis es que al abrir los brazos lo agrede con el antebrazo (nunca fue ésa la acusación). Sin embargo, el movimiento que puede lograrse de esa forma es limitado y muy difícilmente puede ser rápido o contundente como para lograr agredir a un contrario y más aún sin darle tiempo de reacción para evitarlo, eso sin decir que es casi imposible abrir los brazos por encima de la línea del hombro, y Pedro Franco es un jugador muy espigado como para que su rostro pueda estar bajo la línea del hombro de Teófilo. En conclusión, no hubo agresión, no debió existir la segunda amarilla y Teófilo nunca debió resultar expulsado. La única forma de golpear contundentemente a alguien con el antebrazo es haciendo un giro sobre el propio eje de la cintura, levantando el lado con el que se va a agredir y bajando el lado contrario. Es simple biomecánica del cuerpo.
La situación es aún más grave si tenemos en cuenta que quien lo expulsó no fue ninguno de los 3 árbitros del encuentro, sino el cuarto árbitro, que desde la lejanía desde la que se encontraba advirtió lo que nadie más, la supuesta agresión sin pelota de Teófilo a Franco. Resulta que los cuartos árbitros en el torneo colombiano son locales, y es completamente impresentable que siéndolo puedan incidir en decisiones tan trascendentales como expulsar a un jugador del cuadro visitante en el primer tiempo (¿será que el cuarto juez de la Escuela de Árbitros del Atlántico podrá mandar al referee a expulsar un jugador de Millonarios cuando el juego sea en el Metropolitano por algo que nadie más vio sino él?). Expulsión injusta, inventada, mal intencionada, y que debería ser un caso disciplinario en la Dimayor tanto para el cuarto juez como para el central que aceptó su recomendación.
En la fecha 13, en Ibagué frente al Deportes Tolima, apenas tenía Teófilo Gutiérrez 30 minutos de estar en la cancha tras el cumplimiento de una fecha de suspensión, cuando el juez central, esta vez sin apoyo de sus compañeros, decide mostrar tarjeta roja directa a Teófilo, nuevamente por presunto codazo. Esta vez ‘Teo’ sí salta armado, pero nunca da un codazo al adversario. Podría interpretarse que llevaba mala intención, pero si así hubiera sido lo máximo que podía hacer el juez era amonestarlo, ya que jamás agredió al jugador adversario, y en el fútbol las intenciones son subjetivas, de apreciación, y no pueden castigarse con una expulsión.
Para colmo de males luego le inventa una expulsión a Cortés, que no comete la menor infracción. También sin el respaldo del línea de occidente, que estaba más cerca de la jugada que el propio central.
Para mí hay una clara intención de perjudicar con arbitrajes amañados al equipo de Barranquilla, situación que tiene antecedentes importantes en la historia de nuestro fútbol, y parece ser que han escogido como su víctima favorita al jugador más talentoso de nuestro fútbol, Teófilo Gutiérrez, que con la camiseta de la Selección Colombia ostenta el mayor promedio anotador de la generación actual de jugadores, 0.46 goles por partido. (El máximo promedio goleador de la historia de la Selección pertenece a Iván René Valenciano, con 0.45 goles por partido).
El raro fenómeno colombiano de no sólo no respaldar a los talentosos que más le aportan a nuestro fútbol, sino por el contrario hacer lo necesario por perjudicarlos. Si hubiese habido alguna clase de sanción para el árbitro que injustamente expulsó a Teófilo en Bogotá, el que pitó en Ibagué no habría mostrado esa tarjeta roja de forma tan ligera. Lo más triste es que le quitan ritmo a un jugador que hace un aporte inmenso en la Selección Colombia de José Néstor Pékerman, a contados días de un duelo decisivo frente a Paraguay en Barranquilla.
Pese a todas las arbitrariedades arbitrales, y al descaro del central, que luego de un manotazo en la cara por parte de un jugador de Tolima a uno de Junior sólo mostró la tarjeta amarilla, el equipo ‘currambero’ empató un juego en el que caía por dos goles y tenía dos hombres menos. No sé a quién le dolió más ese agónico empate, si al árbitro central del encuentro o a los comentaristas de DirectTV, a quienes les faltaba poco por ponerse a cantar al ritmo de los coros de los barristas tolimenses.
Tendrá la Directiva de Junior que hacer un reclamo enérgico ante la Dimayor, o tendrá Cheché que mandar a Teo a la cancha atado de brazos.
JPDR
Barranquilla, Octubre 2012
Twitter: @juanpdiazr
La segunda hipótesis es que al abrir los brazos lo agrede con el antebrazo (nunca fue ésa la acusación). Sin embargo, el movimiento que puede lograrse de esa forma es limitado y muy difícilmente puede ser rápido o contundente como para lograr agredir a un contrario y más aún sin darle tiempo de reacción para evitarlo, eso sin decir que es casi imposible abrir los brazos por encima de la línea del hombro, y Pedro Franco es un jugador muy espigado como para que su rostro pueda estar bajo la línea del hombro de Teófilo. En conclusión, no hubo agresión, no debió existir la segunda amarilla y Teófilo nunca debió resultar expulsado. La única forma de golpear contundentemente a alguien con el antebrazo es haciendo un giro sobre el propio eje de la cintura, levantando el lado con el que se va a agredir y bajando el lado contrario. Es simple biomecánica del cuerpo.
La situación es aún más grave si tenemos en cuenta que quien lo expulsó no fue ninguno de los 3 árbitros del encuentro, sino el cuarto árbitro, que desde la lejanía desde la que se encontraba advirtió lo que nadie más, la supuesta agresión sin pelota de Teófilo a Franco. Resulta que los cuartos árbitros en el torneo colombiano son locales, y es completamente impresentable que siéndolo puedan incidir en decisiones tan trascendentales como expulsar a un jugador del cuadro visitante en el primer tiempo (¿será que el cuarto juez de la Escuela de Árbitros del Atlántico podrá mandar al referee a expulsar un jugador de Millonarios cuando el juego sea en el Metropolitano por algo que nadie más vio sino él?). Expulsión injusta, inventada, mal intencionada, y que debería ser un caso disciplinario en la Dimayor tanto para el cuarto juez como para el central que aceptó su recomendación.
En la fecha 13, en Ibagué frente al Deportes Tolima, apenas tenía Teófilo Gutiérrez 30 minutos de estar en la cancha tras el cumplimiento de una fecha de suspensión, cuando el juez central, esta vez sin apoyo de sus compañeros, decide mostrar tarjeta roja directa a Teófilo, nuevamente por presunto codazo. Esta vez ‘Teo’ sí salta armado, pero nunca da un codazo al adversario. Podría interpretarse que llevaba mala intención, pero si así hubiera sido lo máximo que podía hacer el juez era amonestarlo, ya que jamás agredió al jugador adversario, y en el fútbol las intenciones son subjetivas, de apreciación, y no pueden castigarse con una expulsión.
Para colmo de males luego le inventa una expulsión a Cortés, que no comete la menor infracción. También sin el respaldo del línea de occidente, que estaba más cerca de la jugada que el propio central.
Para mí hay una clara intención de perjudicar con arbitrajes amañados al equipo de Barranquilla, situación que tiene antecedentes importantes en la historia de nuestro fútbol, y parece ser que han escogido como su víctima favorita al jugador más talentoso de nuestro fútbol, Teófilo Gutiérrez, que con la camiseta de la Selección Colombia ostenta el mayor promedio anotador de la generación actual de jugadores, 0.46 goles por partido. (El máximo promedio goleador de la historia de la Selección pertenece a Iván René Valenciano, con 0.45 goles por partido).
El raro fenómeno colombiano de no sólo no respaldar a los talentosos que más le aportan a nuestro fútbol, sino por el contrario hacer lo necesario por perjudicarlos. Si hubiese habido alguna clase de sanción para el árbitro que injustamente expulsó a Teófilo en Bogotá, el que pitó en Ibagué no habría mostrado esa tarjeta roja de forma tan ligera. Lo más triste es que le quitan ritmo a un jugador que hace un aporte inmenso en la Selección Colombia de José Néstor Pékerman, a contados días de un duelo decisivo frente a Paraguay en Barranquilla.
Pese a todas las arbitrariedades arbitrales, y al descaro del central, que luego de un manotazo en la cara por parte de un jugador de Tolima a uno de Junior sólo mostró la tarjeta amarilla, el equipo ‘currambero’ empató un juego en el que caía por dos goles y tenía dos hombres menos. No sé a quién le dolió más ese agónico empate, si al árbitro central del encuentro o a los comentaristas de DirectTV, a quienes les faltaba poco por ponerse a cantar al ritmo de los coros de los barristas tolimenses.
Tendrá la Directiva de Junior que hacer un reclamo enérgico ante la Dimayor, o tendrá Cheché que mandar a Teo a la cancha atado de brazos.
JPDR
Barranquilla, Octubre 2012
Twitter: @juanpdiazr
Wednesday, October 3, 2012
SI TODOS FUERAN COMO YO
Un día imaginé cómo sería el mundo si todos los humanos fuesen como yo. Imaginé lo que ocurriría si mi carácter, mi temperamento, mis gustos y mis manías se multiplicaran por millones. Por ejemplo, no habría fumadores. Nadie arrojaría basuras a la calle. Nadie presionaría los cláxones cuando el semáforo estuviera a punto de cambiar a verde. No habría chicles pegados debajo de las mesas. La Coca-Cola no existiría, ni las fábricas de chocolates, ni la industria de los lácteos. Todos serían torpes para las matemáticas, tendrían mala memoria y sólo comprenderían el método polaco en las calculadoras. Sólo existirían zapatos de color negro (si se tratara de guayos valdría cualquier color). Todo el mundo llevaría el mismo perfume durante toda su vida.
No parece tan malo un mundo en el que me multiplicaran hasta poblarlo por completo. Todos serían adictos al café y amigos del insomnio. No habría religiones. En las guerras siempre existiría el diálogo. Quizá no habría diálogo si a la vez no hay guerra, ni sentido, ni propósito.
Si al menos en mi país Colombia me multiplicara por 46 por 10 a la 6, Uribe nunca habría sido presidente. Protagonistas de Novela habría salido del aire al tercer capítulo. Los seis equipos del reality de la isla serían Guajiros, Bananeros, Curramberos, Heroicos, Sabaneros y Montañeros. Nadie tendría un celular Comcel. Habría una fábrica de Raspaos más grande que Ecopetrol. El raspao de cola con leche condensada sería más importante que la arepa. Los supermercados quebrarían. Estaría prohibido el reggaetón y el vallenato (principalmente ese vallenato en portugués que dice “moza, yo sí te pego”, que creo que lo compuso ‘Bolillo’ Gómez). Todos presionarían en el ascensor la ‘flecha arriba’ para subir y la ‘flecha abajo’ para bajar. Nadie aplicaría el freno de emergencia al estacionar ni tendría la sensación de que el vehículo se desplazará y será embestido por otro.
Nadie cambiaría el pin de BlackBerry por el WhatsApp en algún otro teléfono inteligente. El mundo ahorraría millones de baterías recargables dañadas por exceso de tiempo de carga. La gente sería un poco más paciente y menos susceptible. Nadie recordaría a qué producto o marca hacía referencia un comercial original o chistoso. Todos podrían vestirse igual todos los días y nadie lo notaría. Nadie se tatuaría, se haría piercings o pintaría el pelo de amarillo. Nadie se pondría un pantalón por debajo del trasero. No existirían los anillos ni las pulseras.
Quizá el mundo sería monocromático y aburrido. No tendría nada que enseñar ni nada que aprender. No tendría cómo enfrentar lo que soy ni comprenderme. Y aunque disfruto la soledad y me divierto conmigo mismo creo que disfrutaría poco la compañía de alguien como yo. Conmigo tengo, y tendré mientras me tenga.
¿Cómo sería el mundo si te multiplicaran por millones?
Juan Pablo Díaz R.
Barranquilla, 2012
Twitter: @juanpdiazr
No parece tan malo un mundo en el que me multiplicaran hasta poblarlo por completo. Todos serían adictos al café y amigos del insomnio. No habría religiones. En las guerras siempre existiría el diálogo. Quizá no habría diálogo si a la vez no hay guerra, ni sentido, ni propósito.
Si al menos en mi país Colombia me multiplicara por 46 por 10 a la 6, Uribe nunca habría sido presidente. Protagonistas de Novela habría salido del aire al tercer capítulo. Los seis equipos del reality de la isla serían Guajiros, Bananeros, Curramberos, Heroicos, Sabaneros y Montañeros. Nadie tendría un celular Comcel. Habría una fábrica de Raspaos más grande que Ecopetrol. El raspao de cola con leche condensada sería más importante que la arepa. Los supermercados quebrarían. Estaría prohibido el reggaetón y el vallenato (principalmente ese vallenato en portugués que dice “moza, yo sí te pego”, que creo que lo compuso ‘Bolillo’ Gómez). Todos presionarían en el ascensor la ‘flecha arriba’ para subir y la ‘flecha abajo’ para bajar. Nadie aplicaría el freno de emergencia al estacionar ni tendría la sensación de que el vehículo se desplazará y será embestido por otro.
Nadie cambiaría el pin de BlackBerry por el WhatsApp en algún otro teléfono inteligente. El mundo ahorraría millones de baterías recargables dañadas por exceso de tiempo de carga. La gente sería un poco más paciente y menos susceptible. Nadie recordaría a qué producto o marca hacía referencia un comercial original o chistoso. Todos podrían vestirse igual todos los días y nadie lo notaría. Nadie se tatuaría, se haría piercings o pintaría el pelo de amarillo. Nadie se pondría un pantalón por debajo del trasero. No existirían los anillos ni las pulseras.
Quizá el mundo sería monocromático y aburrido. No tendría nada que enseñar ni nada que aprender. No tendría cómo enfrentar lo que soy ni comprenderme. Y aunque disfruto la soledad y me divierto conmigo mismo creo que disfrutaría poco la compañía de alguien como yo. Conmigo tengo, y tendré mientras me tenga.
¿Cómo sería el mundo si te multiplicaran por millones?
Juan Pablo Díaz R.
Barranquilla, 2012
Twitter: @juanpdiazr
Tuesday, August 21, 2012
EL TEMIBLE BOMBARDERO
Hoy con nostalgia recuerdo aquellas tardes de domingo entre los años 90 y 91 en las que dentro del camerino local departía con Ariel, su hermano, quien aseguraba ser mejor jugador que él.
Han pasado algunos años desde entonces, ha ganado peso, se cortó el pelo, ahora usa las medias mucho más abajo, ya nadie recuerda que alguna vez fue rápido, pero todos aún le temen a sus remates endiablados, aún tan potentes y tan precisos como en la primera mitad de esta década.
Esta vez tuve que ver a la “nueve” saltar a la cancha con una camiseta distinta a la roji-blanca, y peor aún, enfrentando a la roji-blanca. El escenario fue el Atanasio Girardot de Medellín. El duelo DIM Vs Júnior.
Júnior se fue en ventaja con rebote que cazó Gian Carlos Torres en el borde del área y que colocó con un remate seco de derecha al ángulo superior izquierdo del guardameta del DIM. Así terminó el primer tiempo.
En el segundo hubo mano dentro del área de Manuel Galarcio, que el juez decretó como penal a favor del DIM. Iván René al cobro. Un remate fulminante a media altura sobre el palo derecho de José María Pazo dejaría al cuida vallas vallenato sin opción alguna de detenerlo. Se emparejó el partido.
Luego “el Bombardero” recibe sobre el costado derecho un centro en globo de Víctor Danilo y define como crack ante la salida de Pazo con una “vaselina” que infló nuevamente la valla del equipo tiburón.
Después, una jugada entre Giovanni Hernández y Víctor Danilo dejó el balón servido cerca al punto penal. Un parpadeo entre los centrales le dio suficiente tiempo a Iván René para de derecha colocar la pelota al palo izquierdo de 'Che María' y dejar las cuentas 3 por 1.
¿Cómo hacer para no celebrar una tripleta de Iván René? ¿Cómo hacer para celebrarla cuando el damnificado resultó ser el Junior? Equipo cuya camiseta defendió tantas veces, el equipo de mi tierra, el equipo de su tierra.
Iván René, “Ivancho”, “el Fantasma”, “el Cachetón”, “El Terrible”, “El Temible”, “El Bombardero”, “El Gordito de Oro”, ¡qué grande eres!, qué falta nos haces, qué daño nos haces.
Mi sueño es celebrar un gol más, sólo uno, con eso me conformo, en el Metro, con la 'nueve' rayada de rojo y blanco.
JPDR (escrito en Barranquilla, 1999)
P.S. Y el sueño se me cumpliría siete años más tarde…
Twitter: @juanpdiazr
Han pasado algunos años desde entonces, ha ganado peso, se cortó el pelo, ahora usa las medias mucho más abajo, ya nadie recuerda que alguna vez fue rápido, pero todos aún le temen a sus remates endiablados, aún tan potentes y tan precisos como en la primera mitad de esta década.
Esta vez tuve que ver a la “nueve” saltar a la cancha con una camiseta distinta a la roji-blanca, y peor aún, enfrentando a la roji-blanca. El escenario fue el Atanasio Girardot de Medellín. El duelo DIM Vs Júnior.
Júnior se fue en ventaja con rebote que cazó Gian Carlos Torres en el borde del área y que colocó con un remate seco de derecha al ángulo superior izquierdo del guardameta del DIM. Así terminó el primer tiempo.
En el segundo hubo mano dentro del área de Manuel Galarcio, que el juez decretó como penal a favor del DIM. Iván René al cobro. Un remate fulminante a media altura sobre el palo derecho de José María Pazo dejaría al cuida vallas vallenato sin opción alguna de detenerlo. Se emparejó el partido.
Luego “el Bombardero” recibe sobre el costado derecho un centro en globo de Víctor Danilo y define como crack ante la salida de Pazo con una “vaselina” que infló nuevamente la valla del equipo tiburón.
Después, una jugada entre Giovanni Hernández y Víctor Danilo dejó el balón servido cerca al punto penal. Un parpadeo entre los centrales le dio suficiente tiempo a Iván René para de derecha colocar la pelota al palo izquierdo de 'Che María' y dejar las cuentas 3 por 1.
¿Cómo hacer para no celebrar una tripleta de Iván René? ¿Cómo hacer para celebrarla cuando el damnificado resultó ser el Junior? Equipo cuya camiseta defendió tantas veces, el equipo de mi tierra, el equipo de su tierra.
Iván René, “Ivancho”, “el Fantasma”, “el Cachetón”, “El Terrible”, “El Temible”, “El Bombardero”, “El Gordito de Oro”, ¡qué grande eres!, qué falta nos haces, qué daño nos haces.
Mi sueño es celebrar un gol más, sólo uno, con eso me conformo, en el Metro, con la 'nueve' rayada de rojo y blanco.
JPDR (escrito en Barranquilla, 1999)
P.S. Y el sueño se me cumpliría siete años más tarde…
Twitter: @juanpdiazr
Saturday, August 18, 2012
AQUÉL ES EL TIPO
Cuando estudiaba en la escuela de Hopkins (Minnesota) conocí una chica californiana de singular belleza y talento. Su nombre era Kary Anderson. Ella era de mediana estatura, de cabello castaño claro mitad liso mitad ondulado y ojos miel. Era absolutamente despampanante, su hermosura era sublime, tenía ese aspecto de niña buena que no provocaba precisamente buenos pensamientos. Su rendimiento en la escuela era excelente y era reconocida por su extraordinaria voz y capacidad de motarse en tarima, para cantar ó para actuar en obras teatrales. Jamás pasaba desapercibida, todos sabían que existía. Esta chica por supuesto solitaria no estaba, tenía un novio que se llamaba Josh Black.
A partir de este momento pueden olvidarse de todo lo que escribí sobre Kary Anderson, hablemos de Josh Black. Josh era un tipo impresionantemente talentoso, no sólo era de los alumnos más destacados de la escuela por su rendimiento académico, sino que era el capitán de la selección de baloncesto, cinturón negro V dan en Taekwondo, actor de teatro y músico. Por si fuera poco era alto, rubio y de ojos azules, sin mencionar que llegaba a la escuela en un auto deportivo de última generación. Era como el tipo perfecto, todas las chicas de la escuela se morían por él. Para colmo de males era modesto, se las llevaba bien con todo el mundo, era imposible odiarlo. Un ser casi sobrenatural, tocaba todos los instrumentos musicales, menos la trompeta, como él siempre dejaba en claro.
En el baile del Prom la tradición es invitar de una forma especial a la chica con quien quieres ir. Lo más común es abrirle el carro e introducirle un regalo en la guantera, abrirle el lócker ó dejarle algo bajo la almohada con la complicidad de algún familiar. Pero por supuesto, Josh siempre iba más lejos. El año anterior había invitado a quien entonces era su novia a un restaurante chino, y cuando ésta abrió la galleta de la fortuna el mensaje decía “¿quieres ir conmigo al Prom?”. Ése era Josh. ¿Qué haría este año? Esta vez su novia era Kary, sin duda la chica más atractiva de la escuela.
Un día cualquiera cuando cambiábamos de la primera a la segunda clase la banda de la escuela dirigida por el maestro Czech empezó a tocar desde el segundo piso, todos los estudiantes se agolpaban en el balcón desde el que se veía la plataforma inferior. A empujones logré llegar allí. Estaba en el centro de todos Kary, en un cálculo matemático inexplicable y, alrededor de ella estaban Josh y cuatro de sus amigos disfrazados con capa, sombrero y antifaz. Los amigos de Josh abrieron el círculo para que él, que era experto en artes marciales y un atleta de alta competencia hiciera malabares para el entretenimiento del público que atónito lo observaba. Luego, en una extraña pirueta cayo de rodillas frente a Kary con una rosa en la boca, rosa que nadie vio de dónde sacó. Entonces, enfrente de dos mil alumnos le dijo: “Kary, ¿quieres ir conmigo al Prom?”.
Ése era Josh, un personaje único, que no dejaba de sorprender, y su novia era Kary Anderson.
JPDR
(Ensayo original escrito en inglés en Minnetonka en 1999 bajo el título de “She’s the girl, he’s the man”. Adaptación en español para la conferencia “El duelo en la crisis”, escrita en Barranquilla en 2005).
Twitter: @juanpdiazr
A partir de este momento pueden olvidarse de todo lo que escribí sobre Kary Anderson, hablemos de Josh Black. Josh era un tipo impresionantemente talentoso, no sólo era de los alumnos más destacados de la escuela por su rendimiento académico, sino que era el capitán de la selección de baloncesto, cinturón negro V dan en Taekwondo, actor de teatro y músico. Por si fuera poco era alto, rubio y de ojos azules, sin mencionar que llegaba a la escuela en un auto deportivo de última generación. Era como el tipo perfecto, todas las chicas de la escuela se morían por él. Para colmo de males era modesto, se las llevaba bien con todo el mundo, era imposible odiarlo. Un ser casi sobrenatural, tocaba todos los instrumentos musicales, menos la trompeta, como él siempre dejaba en claro.
En el baile del Prom la tradición es invitar de una forma especial a la chica con quien quieres ir. Lo más común es abrirle el carro e introducirle un regalo en la guantera, abrirle el lócker ó dejarle algo bajo la almohada con la complicidad de algún familiar. Pero por supuesto, Josh siempre iba más lejos. El año anterior había invitado a quien entonces era su novia a un restaurante chino, y cuando ésta abrió la galleta de la fortuna el mensaje decía “¿quieres ir conmigo al Prom?”. Ése era Josh. ¿Qué haría este año? Esta vez su novia era Kary, sin duda la chica más atractiva de la escuela.
Un día cualquiera cuando cambiábamos de la primera a la segunda clase la banda de la escuela dirigida por el maestro Czech empezó a tocar desde el segundo piso, todos los estudiantes se agolpaban en el balcón desde el que se veía la plataforma inferior. A empujones logré llegar allí. Estaba en el centro de todos Kary, en un cálculo matemático inexplicable y, alrededor de ella estaban Josh y cuatro de sus amigos disfrazados con capa, sombrero y antifaz. Los amigos de Josh abrieron el círculo para que él, que era experto en artes marciales y un atleta de alta competencia hiciera malabares para el entretenimiento del público que atónito lo observaba. Luego, en una extraña pirueta cayo de rodillas frente a Kary con una rosa en la boca, rosa que nadie vio de dónde sacó. Entonces, enfrente de dos mil alumnos le dijo: “Kary, ¿quieres ir conmigo al Prom?”.
Ése era Josh, un personaje único, que no dejaba de sorprender, y su novia era Kary Anderson.
JPDR
(Ensayo original escrito en inglés en Minnetonka en 1999 bajo el título de “She’s the girl, he’s the man”. Adaptación en español para la conferencia “El duelo en la crisis”, escrita en Barranquilla en 2005).
Twitter: @juanpdiazr
BECAUSE OF YOU
Because of you I had the chance to have a sister, which otherwise would have never happened. Because of you I realized how great Mexicans, Israelis, Argentineans and Spanish, among others were, being able to open my mind to all different cultures around the globe. Because of you I developed “surviving techniques”, that I’ve been now able to use for years. Because of you I can fluently speak two languages, having the chance to multiply the chances of getting to know people from all over the world, or just sharing experiences in random places with random people. Because of you I learned how to cross borders, acquiring creativeness that I have used many times in my life.
Because of you I’m no longer afraid of anything, but loosing the ones I love, and therefore I have been able to bear tough situations. Because of you I learned how to cook and I have spent the last ten years of my life eaten over the sink. Because of you I learned how to work out, being able to overcome two hard illnesses I once had. Because of you I learned how to give speeches, which has been very useful, I’ve done many. Because of you I learned how two work with clay, which I’ve never ever done again but loved it back since. Because of you I learned how a guitar can be played, I was just too stupid and lazy to become proficient.
Because of you I met outstanding people, many of who I still keep in touch with. Because of you I fell in love, and my life changed forever. Because of you I was able to write several hundreds of pages, realizing writing is something I should keep doing till the end of my days. Because of you I always keep my seat belt on, which might save me sometime. Because of you I feel I have a second home in this planet.
Thanks America, for all what you mean to me.
JPDR (Chicago, 2008)
Twitter: @juanpdiazr
Because of you I’m no longer afraid of anything, but loosing the ones I love, and therefore I have been able to bear tough situations. Because of you I learned how to cook and I have spent the last ten years of my life eaten over the sink. Because of you I learned how to work out, being able to overcome two hard illnesses I once had. Because of you I learned how to give speeches, which has been very useful, I’ve done many. Because of you I learned how two work with clay, which I’ve never ever done again but loved it back since. Because of you I learned how a guitar can be played, I was just too stupid and lazy to become proficient.
Because of you I met outstanding people, many of who I still keep in touch with. Because of you I fell in love, and my life changed forever. Because of you I was able to write several hundreds of pages, realizing writing is something I should keep doing till the end of my days. Because of you I always keep my seat belt on, which might save me sometime. Because of you I feel I have a second home in this planet.
Thanks America, for all what you mean to me.
JPDR (Chicago, 2008)
Twitter: @juanpdiazr
HE AND ME
He’s short hair, me sort of long, they say we are similar to each other, though the more I dig finding the supposed likeness the farther I feel we are from it. He drives a sports car, I ride the bus number 49 and jump from the orange to the blue line of the train. He’s got several checking accounts, I’ve got a piggy bank full of pennies. He lives in a nice furnished place, I have no place, and wonder how long I’ll remain in the same room for. He reads the main papers, I only write down my most displaced ideas. He knows math, me philosophy. He is more Rock and Roll, I’m more Soul. He understands how a power steam cycle operates, I understand how the public transportation cycles in Chicago operate. He wears shirt and pants, me jersey and jeans. He gets up early in the morning, the sun rise announces me a day with no deadline has begun. He drinks whiskey, me creatine and dextrose. He is in the third world, I’m in the first world, he is someone there, I’m no one here. He speeds up on regular two lane roads, I see the high ways from below and travel through the side walks of Western, Ashland and Milwaukee.
Finding so many differences I don’t understand why they say we are similar to each other, though I guess there’s got to be a reason, if they keep saying that. I hope we can get together sometime, he’s my buddy, my peep, my fellow, even though I blame him for everything, I know we’ll talk, not any time soon, but we’ll talk.
JPDR (Chicago, 2008)
Twitter: @juanpdiazr
Finding so many differences I don’t understand why they say we are similar to each other, though I guess there’s got to be a reason, if they keep saying that. I hope we can get together sometime, he’s my buddy, my peep, my fellow, even though I blame him for everything, I know we’ll talk, not any time soon, but we’ll talk.
JPDR (Chicago, 2008)
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